Twitter bombing
Si un Google bombing se define como una acción coordinada mediante la cual se pretende colocar en las primeras posiciones de una búsqueda de Google a una página concreta (un ejemplo por todos conocido es el que asociaba la palabra ladrones a la web de la Sgae), podríamos definir de forma semejante el Twitter bombing y decir que se trata de una acción coordinada que pretende convertir un determinado término en un trending topic de la citada herramienta.
Hoy estamos viviendo un interesante experimento de Twitter bombing, el primero del que tengo noticia: un grupo de biblotecarios se han confabulado para hacer aparecer como trending topic el hashtag #biblioteca. Puso la mecha Natalia Arroyo con su artículo ¿Cuantos tweets hacen falta para convertirse en “trending topic”?, la encendió Enzo Abbagliati con #biblioteca y le están echando gasolina Fernando Juárez y un buen grupo de personas que se han puesto manos a la obra. ¿Se conseguirá?
¿Es correcto?
Este asunto tiene implicaciones más allá de las puramente numéricas, ya que se está intentando manipular un listado de términos que supuestamente debería estar siempre libre de presión y mostrar resultados naturales. Pero… ¿es lícito hacerlo con fines de investigación? Yo creo que sí, porque ser conocedores de la cantidad de fuerza que debe aplicarse al sistema para moldearlo a nuestro gusto nos va a dar una idea del valor que podemos darle a esos trending topics. No sabemos todavía si el colectivo bibliotecario va a ser capaz de hacerlo, pero si es así… ¿qué no podría hacer cualquier grupo con más poder para posicionar términos de su interés y distribuir un determinado mensaje?
Por otro lado, tenemos ante nosotros un acto de activismo (¿o hacktivismo?) que nos enseña cómo la web social ayuda a la formación de grupos con un objetivo común, en torno a una actividad concreta y coordinada y cómo permite que ese mensaje circule a través de distintos canales (a mi me ha llegado por el mismo Twitter, pero también a través de los blogs citados, a través de contactos de Facebook, en listas profesionales de distribución como Iwetel…) para llegar a todo el que pudiera estar interesado en el éxito del proyecto y que pueda unirse a él. En este caso eso ya es así independientemente del resultado final y, por lo tanto, desde ese punto de vista ya es un éxito.
¿Te animas?
Como he dicho más arriba, creo que una iniciativa de este tipo se puede justificar por el hecho de que conocer los límites del sistema dará consciencia de su grado de fiabilidad. Eso no quiere decir que no me parezca peligroso en cierto modo, pues después de los bibliotecarios podrían venir otros con peores intenciones (pensándolo bien, seguramente ya están ahí). Pero en este caso concreto solo pueden ocurrir dos cosas: que el intento quede en nada o que tenga éxito y muchos usuarios de Twitter sean conscientes de que las bibliotecas están ahí para ayudarnos a todos. ¿Es mala alguna de las alternativas? En absoluto, así que… aunque no seas bibliotecario, apúntate a la causa y dedica el día de hoy a propagar la #biblioteca.
Foto: Dougsymington.




9 comentarios
Trackback & Pingback