A menudo hablo con empresas interesadas en contratar servicios de reputación online que creen que esto va de falsear datos, de comprar enlaces y de hacer spam. Pero no es así sino al contrario: lo esencial si quieres tener una buena reputación es que actúes bien; de lo contrario al final se verá que todo es mentira. Nuestro trabajo consiste en definir la estrategia (y concretarla en acciones) para que lo buena que es tu empresa se plasme en internet de la mejor manera posible y para conseguir que tus clientes reales o potenciales te ayuden a ser todavía mejor (y te compren). Claro que hay que hacerse visibles y cuanto más mejor, lo que se quiere es vender, pero es imprescindible que detrás de todas las tareas de difusión y de interacción haya una base sólida. En ese contexto es cuando en Catorze podemos ser realmente útiles para las empresas.
Un ejemplo de la calle:
Hace unos días estuve cenando en el restaurante de Vic Cook Robin. Eramos dos personas y decidimos compartir una pizza y un plato de camembert al horno. Al pedir, el camarero nos dijo que el plato de camembert era muy grande y nos recomendó olvidar la pizza porque iba a ser demasiado. Le hicimos caso y resultó tener razón; nos ahorró un empacho y los trece euros de la pizza que íbamos a pedir (un poco menos, ya que su gesto aumentó la propina).
Lo que hizo el camarero le asegura que otro día volvamos y que recomendemos el establecimiento (yo lo estoy haciendo ahora), lo que en la práctica se traducirá finalmente en más trabajo. Si se hubiera callado para asegurar esos trece euros yo no lo estaría recomendando ahora (estoy tomando parte activa en su negocio) y hubiera salido de ese restaurante más o menos indiferente (aunque el camembert estaba bueno, eso sí): quizá volvería, o quizá no, porque ni el sitio ni su gente hubieran generado en mi ninguna emoción especial que los diferenciara de las decenas de restaurantes que hay alrededor.
En resumen, sé honesto y podrás parecerlo.




Hay 3 reacciones
Totalmente de acuerdo con el post. Es una filosofía de vida que haría que todo funcionara mejor, sin duda.
La cuestión que siempre me aborda y rompe mi espíritu con tremendas dudas es: ¿y qué hacer cuando te contratan “deshonestos”?
¿Rechazar por principio? ¿Aceptar e intentar cambiar la empresa o cliente? ¿Aceptar sin más?
Según el caso, pero yo creo que hay que intentar hacer toda la pedagogía que se pueda. A veces no se es deshonesto en sentido estricto sino que se funciona con modelos del pasado un poco por inercia. En esos casos un poco de trabajo previo puede ayudar a cambiar el chip y a ver que el cambio de mentalidad puede ser bueno para todos.
De todos modos cuando realmente la empresa no está por la labor el proyecto está destinado a fracasar (y nosotros seremos parte de ese fracaso si hemos aceptado esas reglas del juego). No se puede ser categórico, cada uno hará lo que crea que es mejor para él, pero yo cuando veo que no es posible trabajar partiendo de unas bases mínimas comunes intento evitarlo.
Son tan escasos esos casos…