Hablamos muy a menudo de microblogging, la mayoría de veces haciendo referecia a Twitter y casi siempre desde el punto de vista de la difusión de los productos o servicios de una empresa hacia el exterior (de todo eso y de más cosas va nuestro curso sobre el tema). Pero pocas veces nos referimos a ello pensando en su utilidad como herramienta interna de conversación.
En un entorno corporativo como el actual, poder disponer de una herramienta de contacto tan directo puede ser muy bueno para vertebrar relaciones y para construir un entorno positivo, de confianza y transparencia. Ciertamente, una herramienta de microblogging no es lo mejor para estructurar la información de una intranet, pero sí puede ser un excelente complemento. El hecho de que cualquier miembro de la empresa tenga en todo momento una sensación de cercanía (lo que no significa en absoluto que vaya a estar metiendo la mano en todo) hacia todo lo que se está cociendo debe necesariamente ayudarle en el desempeño de su trabajo, lo cual claramente repercute en algo positivo para la empresa. Hay que tener en cuenta que cada vez más gente está trabajando en movilidad, pero también que en las organizaciones son comunes los compartimentos físicos o conceptuales.
Por otro lado, el microblogging puede ayudar mucho en el trabajo directo en equipo y aportar el dinamismo que no siempre tiene el correo electrónico, aunque tiene una desventaja respecto a la mensajería instantánea: no está asegurada la sincronía total. De todos modos, a veces este medio camino es precisamente el que necesitamos; simplemente se trata de escoger la herramienta adecuada en cada ocasión.
En Catorze el tema del microblogging como herramienta de difusión y relación con el entorno lo tenemos claro desde hace tiempo, pero ahora también estamos trabajando para entender bien sus implicaciones a nivel de gestión interna. Lecturas, pruebas de herramientas, reflexiones… fruto de ello me atrevo a publicar este humilde texto preliminar con la esperanza de recabar opiniones y experiencias.

La foto es de Eric Jusino.




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