Ha sido ampliamente comentado el hecho de que personas de distintas franjas de edad pertenecen y construyen su vida virtual en distintas redes sociales. Dos ejemplos claros son Tuenti (repleto de adolescentes) y Facebook (con gente más mayor). Pero para muchas personas Tuenti o Facebook representan su primera red social, así que no es cuestión de cambio sino que simplemente se dirigen a la que les lleva el destino en forma de invitaciones de amigos. Pero qué ocurrirá cuando las personas que están en Tuenti se hagan mayores o las que estamos en Facebook nos hagamos todavía más mayores?
Según el artículo La sobrevaloración de las redes sociales en Internet, de Raul L. Katz, lo que haremos es irnos con la música a otra parte. Lo dice así:
Las dinámicas substitutivas son un fenómeno intrínseco de las redes sociales. Individuos que crecen y pasan de una etapa a otra tienden a cambiar sus entornos sociales
El artículo no solo habla de edades sino también de cómo las redes sociales se van diluyendo por sistema al sobrepasar la masa crítica de usuarios, de su modelo de negocio, etc., pero al realizar el ejercicio de tener solo en cuenta la frase anterior me vienen a la cabeza algunas preguntas:
- ¿Cada persona va a tener la necesidad de rehacer su historia en una red nueva cada poco tiempo?
- Dentro de unas décadas, ¿vamos a tener dispersos por ahí un montón de perfiles abandonados e incompletos (mi vida hasta la adolescencia; hasta los veinticinco; hasta los treinta y cinco; etc.)?
Bien es verdad que ahora mismo muchos ya estamos usando más de una red social, a menudo para separar una vida social más ligera de aquella estrictamente profesional, pero no me parece tan ligado a la edad como a la percepción de que en el entorno profesional no podemos permitirnos ciertas licencias que nos permitimos sin problemas delante de los amigos (aunque en la práctica a menudo se repiten los contactos, solo que en un lugar hablas con ellos trajeado y en el otro vais todos en bermudas).
Pero volviendo al tema, ¿cabría la posibilidad de adaptar las redes sociales a la evolución de cada persona de manera que siempre se sienta uno cómodo en la misma? Claro que eso choca con la teoría de que el carácter de una red social lo acaban modelando los propios usuarios con el uso. Entonces, ¿los usuarios creamos herramientas a nuestro gusto y después cambiamos de preferencias y tenemos que irnos de nuestra propia casa?
Son muchas preguntas y casi ninguna respuesta. Lo dejo aquí para continuar dándole vueltas al tema y para que cualquiera de vosotros me ayude a ir más allá a través del formulario de comentarios.

Nota: el artículo que da pie a este post ha sido obtenido del monográfico sobre Facebook elaborado por InfoDoc.
Fotografia: Christopher Walker.

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